
¿QUIERES SABER CUAL DE ESTAS SERÍA TU RAZA?
La tierra de las puertas es un mundo antiguo, tejido por fuerzas que nacieron mucho antes de que las primeras razas aprendieran a caminar bajo su cielo. En sus territorios conviven pueblos distintos, cada uno marcado por una esencia propia, una forma única de percibir el equilibrio del mundo.
Algunas razas nacieron cerca de la naturaleza primordial; otras surgieron de la voluntad, del conocimiento o del instinto de supervivencia. Todas ellas forman parte de un mismo tejido, un delicado equilibrio que mantiene vivo este universo.
Si deseas comprender la tierra de las puertas, primero debes conocer a quienes la habitan.
A continuación encontrarás las razas que caminan por este mundo. Observa sus rasgos, su forma de vivir y su naturaleza. Quizá, entre ellas, reconozcas algo que también habita en ti.


Las Arpías son nobles guerreras del cielo. Su naturaleza une valor, lealtad y un profundo sentido de protección hacia los más débiles. Vuelan con la determinación de quienes no temen al combate cuando la injusticia amenaza. Allí donde alguien necesita amparo, las Arpías se alzan como defensoras firmes, llevando consigo la dignidad y la fuerza de su linaje.


Los Seluzas pertenecen a la estirpe de los cambiaformas. En combate adoptan la forma de feroces y majestuosos lobos azules, criaturas tan hermosas como letales. En su vida cotidiana conservan una apariencia humanoide marcada por rasgos de lobo que recuerdan su verdadera naturaleza. Son nobles, inteligentes y profundamente humildes. Para los Seluzas, la valía de un ser no depende de su raza ni de su origen, sino del honor y la forma en que decide caminar por el mundo.
RAZAS


Los Humanos son una de las razas más complejas de la tierra de las puertas. Entre ellos existen mentes abiertas capaces de aceptar a otros pueblos como parte del mismo territorio, aunque su naturaleza también puede inclinarse hacia la ambición, la destrucción o la crueldad. Su historia está marcada por grandes logros y por profundas sombras. Cuando eligen la libertad de pensamiento pueden convertirse en aliados valiosos; cuando la ambición los domina, su crueldad puede alterar el destino de todo lo que los rodea.


Los Centauros son una raza independiente que no pertenece a ninguna facción de la tierra de las puertas. Viven como mercenarios y ofrecen su fuerza al mejor pagador, sin establecer lazos ni compromisos duraderos con otros pueblos. Su naturaleza es dura y pragmática, guiada más por la supervivencia y el beneficio que por principios o alianzas. Su territorio se encuentra al sureste de este mundo, en las Tierras Verdes, una región que ninguna otra raza ha logrado recorrer jamás.
Los Nederianos nacen como almas unidas a sus árboles natales, un vínculo antiguo que define su naturaleza desde el primer instante. Su existencia está ligada al cuidado de todo aquello que crece, pues velan por la vida vegetal allí donde brota, tanto dentro como fuera de la tierra de las puertas. Son seres llenos de energía y de luz, guardianes pacientes de lo natural. Sin embargo, cuando la guerra alcanza sus dominios, su serenidad revela otra faceta: mentes estratégicas capaces de convertir su calma en una fuerza tan precisa como letal.


Los Karnákos son seres nacidos de la magia, una raza cuya naturaleza no fue concebida para el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Su estatura es fina y menuda, tres cuartas partes más baja que la de los enanos, lo que los sitúa lejos de la fuerza física que otras razas muestran en batalla. Sin embargo, poseen un don que ninguna otra raza de la tierra de las puertas comparte. Los Karnákos pueden abrir puertas dimensionales y permitir el paso hacia lugares distantes con una precisión que solo su linaje domina. Por ello, en los conflictos bélicos su presencia resulta de un valor incalculable, pues allí donde un ejército necesita llegar, siempre se procura contar con uno o varios Karnákos entre sus filas.


Las Xánimas son criaturas que se alimentan de sangre y cuya naturaleza recuerda a la de los vampiros, aunque la luz del día no tiene poder sobre ellas. Solo pueden morir mediante el fuego primigenio, consecuencia de un antiguo pacto sellado por la primera de su linaje. Pertenecen a la facción de la oscuridad y su carácter suele inclinarse hacia el egoísmo y la crueldad. Son seres de una belleza inquietante y peligrosa, tan seductoras como letales, con un humor afilado y profundamente sarcástico que a menudo anuncia el peligro antes de que llegue.




Los Grúns son una raza temida por su naturaleza implacable. Actúan como el brazo ejecutor del mal y su existencia está marcada por una obediencia absoluta hacia quienes los dominan. No cuestionan órdenes ni muestran compasión alguna: cumplen aquello que se les exige sin importar la naturaleza de la tarea ni las consecuencias que deje tras de sí. Allí donde aparecen, su presencia anuncia que la voluntad de sus amos se cumplirá sin resistencia.
Los Faunos fueron en otro tiempo una raza de carácter pacífico y sereno, cercana a la naturaleza y ajena a los conflictos que agitaban a otros pueblos. Sin embargo, cuando la sombra los alcanzó, su destino cambió por completo. Desde entonces su mirada se ha vuelto hacia lo material y hacia el dominio de los demás. Se dedican a capturar y esclavizar a otras razas para después comerciar con ellas, movidos por una ambición que no conoce límites. Crueles y despiadados, sirven al Poseedor de Almas, bajo cuya voluntad se ha torcido para siempre el antiguo espíritu de su pueblo.




Los Enanos poseen un corazón noble que a menudo se oculta tras una apariencia ruda y un carácter algo cascarrabias que, con el tiempo, termina por enternecer a quienes los conocen de verdad. Son protectores por naturaleza e incansables luchadores cuando la batalla lo exige. Aman las profundidades de su ciudad y la recuerdan con una nostalgia que nunca los abandona, pues añoran el hogar perdido que un día dejaron atrás. Allí donde se establecen trabajan sin descanso para levantar un refugio sólido y digno. No entregan su amistad con facilidad, pero cuando lo hacen, nace un vínculo firme y duradero que resiste cualquier adversidad.
Las Ninfas son una raza nacida de los propios elementos del mundo. En la tierra de las puertas existen tres clases: las Ninfas del agua, las de la roca y las montañas, y las de los verdes. Cada una cumple una función precisa dentro del equilibrio del planeta, pues su naturaleza está unida al elemento del que surgieron. Las Ninfas del agua restauran cauces, corrigen desvíos y devuelven el curso natural a ríos, lagos y manantiales. Las de la roca y las montañas intervienen allí donde la tierra se fractura o amenaza con derrumbarse. Las de los verdes se encargan de regenerar la vida vegetal, fortaleciendo aquello que la oscuridad intenta marchitar o destruir.




Las Sirenas son las supervisoras del agua en la tierra de las puertas. Su presencia está ligada a ríos, lagos y manantiales, donde observan y vigilan que el curso de las aguas se mantenga intacto. Desde sus dominios perciben cualquier alteración en los cauces o en la pureza del liquido elemento, y su intervención asegura que el flujo natural sea estable. Allí donde el agua dulce sostiene la vida, las Sirenas permanecen atentas, casi invisibles, dentro de su propia armonía.
Los Tritones son conocidos como los jardineros de las aguas en la tierra de las puertas. Con paciencia y dedicación cuidan la vegetación que crece en ríos, lagos y manantiales, atendiendo cada rincón donde la vida vegetal brota bajo el agua. Allí donde el agua dulce alimenta los ecosistemas acuáticos, los Tritones trabajan con esmero para que esa vegetación crezca fuerte y continúe dando vida a las aguas del mundo.




Las Nagas son el ejército de las aguas en la tierra de las puertas. Su presencia representa la fuerza y la defensa de los dominios acuáticos, pues cuando las aguas se ven amenazadas son ellas quienes acuden al combate. Disciplinadas y letales, forman las filas que protegen ríos, lagos y manantiales de cualquier peligro que pretenda someterlos o alterarlos.
Los Trepadores son una de las razas más pequeñas de la tierra de las puertas, tan diminutos que pueden acomodarse con facilidad sobre el hombro de cualquier otra especie. Poseen un corazón sensible y una naturaleza profundamente empática, dulce y fiel, acompañada de una mirada capaz de enternecer a quien se cruza con ellos. También se distinguen por su peculiar forma de hablar, tan característica como su propio temperamento. Sin embargo, su tamaño nunca debe llevar a engaño, pues estos pequeños seres destacan por una inteligencia extraordinaria y una agilidad mental que, en más de una ocasión, deja en evidencia a los grandes pensadores del mundo.


Los Sergela son los hijos de Morfeo y Ancára, y su existencia está ligada al cuidado del mundo onírico. Su función es velar por los sueños y contener aquello que amenaza con corromperlos. Para ello emplean redes mágicas conocidas como atrapasueños, con las que capturan a las pesadillas antes de que alcancen a quienes duermen. Allí donde el descanso se vuelve vulnerable, los Sergela permanecen atentos, sosteniendo la calma que el sueño necesita.
Los Hompájaros son los masculinos de las Arpías y comparten territorio con ellas. Su forma es humanoide y poseen grandes alas, aunque su rostro adopta la apariencia de distintas aves, como el águila o el cuervo. Son nobles guerreros que luchan hasta el final cuando la paz de un territorio se ve amenazada. Feroces en combate y firmes en sus convicciones, se distinguen por defender con determinación a los pueblos más indefensos. Bajo su carácter firme habita una naturaleza noble y protectora, marcada por una fidelidad profunda y una sensibilidad que rara vez muestran en público.
Los Efialtes pertenecen al mundo onírico y son conocidos como las pesadillas. Su presencia habita en los dominios del sueño, donde adoptan formas inquietantes capaces de perturbar la mente de quienes los padecen. No pertenecen del todo al mundo físico, sino a ese territorio incierto donde la conciencia se sumerge cuando el descanso llega, y desde allí proyectan visiones que pueden convertirse en temor, inquietud o desasosiego para quienes quedan atrapados en su influencia.
Los Keltonianos pertenecen a la estirpe de los cambiaformas. En combate adoptan la forma de animales, mientras que en su vida de relación se muestran como majestuosos humanoides que conservan los rasgos de aquellas criaturas con las que están ligados. Gran parte de su pueblo abraza el druidismo y vive en profunda conexión con la naturaleza. Sin embargo, cuando la batalla los reclama, dejan ver una fiereza que los convierte en adversarios formidables.








Esa puerta… no está aquí por casualidad.
Está para ti.
Si decides cruzarla.

Nuestras Políticas
© 2025. Todos los derechos reservados.
Contacto
contacto@jandria.com
Redes sociales
Alma Labiur
La Tierra de las Puertas
Forja del Alma


